Pero hay ocasiones, en las que es mejor no curiosear si de fantasmas se tratase.
Suelo sufrir de insomnio. Cansado de estar acostado por la noche, me levanté y fui hacia el balcón que da a la calle. Abrí la cortina y vi a una señora en la acera de enfrente, dando vueltas sin ningún rumbo y de pronto atravesó un muro. Esa imagen me causo tremenda impresión... Al recordar a la mujer, caí en su apariencia, sombrero y un traje largo y antiguo. No me quedaron dudas de que había visto a un fantasma. ¿O quizás no? La madrugada siguiente tenia la cámara de fotos preparada, me asome al balcón y allí estaba, apareció otra vez dando vueltas, le tome varias fotos y desapareció. Observaba las fotos y me parecía muy extraño. La luz de las farolas jugo con la calidad de la cámara, no se distinguía muy bien a la señora, hasta que decidí de ir a comprarme una cámara de vídeo la mañana siguiente.
Acomodé la silla, abrí la cortina con una mano y vaya susto que me llevé, cuando al mirar hacia la calle vi la horrenda y tremenda cara de la mujer justamente delante de la puerta del balcón, mirándome sin pestañear. No se cuanto tiempo estuvo mientras balbuceaba, soltaba un liquido negro por la boca y los ojos desorientados. Termine desmayandome y desperté en el suelo cuando ya era de día. Desde esa noche veo su sombra en la ventana y dando golpecitos en el cristal, atormentando mis madrugadas en vela.
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